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No tiene que ser siempre caviar
¿Comercomo... los Dioses en Alemania?
Uno de los alimentos preferidos de los alemanes es la salchicha. Salchicha blanca en Baviera, la de Turingia en el Este de Alemania, y en Francfort la salchicha del mismo nombre: las diferencias regionales son notables. Pero el ranking lo encabeza, desde hace tiempo, la salchicha al curry con papas fritas. Esta salchicha se compone de carne de cerdo, ternera y res y se come con salsa de curry o tomate, pero también con mayonesa.
Por lo demás, los alemanes saborean delicias internacionales: se dice que en Múnich hay más restaurantes italianos que en Milán. Es más, en todas las ciudades de mediano tamaño hay puestos de venta de “döner kebap” turcas o griegas que se pueden comer en la mano. Aparte de las conocidas cadenas de comidas rápidas, en Alemania hay tapas españolas, sushi japonés y tiendas de “bagels” estadounidenses en muchas partes.
Estrellas y “Streuselkuchen”
A propósito internacional: los tiempos en los que los gourmets se iban a Francia o Bélgica han pasado. La “Guía Michelin de Hoteles y Restaurantes” incluye en su actual edición del 2003 cinco locales con 3 estrellas. Es más, 189 restaurantes alemanes lograron adquirir una estrella. Los reconocidos cocineros no sólo se orientan por la cocina francesa, también las especialidades regionales y tradicionales son fuente de inspiración para los jefes de cocina. Entre otras cosas, el estado federado de Baden-Württenberg tiene restaurantes, especialmente buenos.
Quien sea amigo de los platos fuertes, los podrá seguir disfrutando en Alemania. Las papas y las salsas son acompañantes indispensables de los perniles de cerdo, las salchichas, las chuletas y el “Kasseler”, carne de pecho de cerdo freída y, algunas veces, adobada con cerveza.Y si de pronto se da cuenta que subió de peso, a lo mejor le puso a las tortas y el “Streuselkuchen” que acompañaron su café de la tarde, más de la crema que su figura necesitaba.
Sin tiempo para el huevo del desayuno
Durante mucho tiempo, en los hogares alemanes se empezaba el día con un abundante desayuno. Entretanto, se aprecia una nueva tendencia: los alemanes cada vez tienen menos tiempo para comer y por eso, en ocasiones, se renuncia al otrora tan apreciado desayuno. A lo que no se renuncia es a la cerveza vespertina, de la que hay más de cien clases y que es objeto de acalorados debates sobre cuál es la mejor. Y a falta de triunfo en los mundiales de fútbol, en lo que sí son campeones los alemanes es en el consumo de cerveza, vino y otras bebidas alcohólicas, por lo menos en lo que se refiere a cantidad.
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|  La estudiante de química Sara Dones almuerza más temprano que en España, su país de origen. (Alemán)
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|  Theresa H. L. Tang de Taiwan hecha de menos una repetición de sus platos preferidos. (Alemán)
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